¿Sabemos realmente qué es la Navidad?
- Angela Martín

- 25 dic 2024
- 4 min de lectura
Cuando los villancicos también eran activismo.

¿Qué hay más navideño que discutir con varios familiares mientras cenas, los comentarios de cuñado inesperados, la borrachera de tardebuena o los mil mensajes de contactos que ni conoces deseándote unas felices fiestas? Ante la euforia que presentan estas festividades, surgen tantas preguntas que nunca han tenido respuesta. Durante unos días somos más felices, tenemos vacaciones y podemos reunirnos con los nuestros y, la verdad, volver a ser un poco niños, sin preocupaciones reales, más allá de cuál será la próxima comida. Pero después de ver cómo hemos cambiado, surge una gran cuestión. ¿Cuál es actualmente el famoso espíritu navideño?
Como siempre, la respuesta la busco en la música. No es casualidad que mi generación disfrute más de un canto a la nostalgia como es Last Christmas que a la alegría desbordada del All I Want for Christmas is you (aunque parezca que el Burrito Sabanero de David Bisbal les ha ganado a todos este año). Igual no es solamente que los 20 son complicados, o al menos eso es lo que dice mi algoritmo de Tik Tok, sino que en estas fechas una ligera tristeza empaña unas celebraciones que ya no volverán a ser lo que eran.
En mi casa tenemos una tradición que, aunque pasen los años, parece no romperse. El día de Navidad no nos despertamos con regalos debajo del árbol, si no con una canción: Do they know it 's Christmas? Quien sabe, igual mi activismo político despertó un 25 de diciembre mientras escuchaba a Bono cantar junto a Sting.
Para poner en contexto a todos aquellos que no se criaron en un ambiente en el que la música de los 80 se convirtió en toda una religión, este villancico significó juntar a los artistas británicos que en aquel momento dominaban el mundo, un ejemplo que es probable que inspirara la idea de los crossovers que tanto caracterizan al mundo de Marvel. Pero estos artistas se juntaron por una causa común: recaudar dinero para ayudar a paliar la hambruna en Etiopía. Sí, ya desde los 80, la inacción de la comunidad internacional tenía que ser contrarrestada con la acción de personajes públicos. Poco hemos avanzado.
Desde los primeros compases recitados por Paul Young, al menos en la versión del villancico de 1984, nos traslada a un momento en el que el miedo no tiene cabida, a pesar de que estas fiestas, para muchos, pueden ser aterradoras. El cúmulo de recuerdos pasados nos persigue de cena en cena. Porque, como nos tratan de recordar la letra camuflada entre los sonidos de los sintetizadores, fuera de nuestras ventanas existe un mundo. Vivimos en una sociedad incómoda, en la que las desgracias llenan las portadas de los periódicos y ocupan los primeros minutos de los telediarios, pero llegan estas fechas y parece que estas desaparecen.
Puede que la letra más difícil de asimilar sea el “Tonight thanking God, it 's them, instead of you”; porque si todos somos muy solidarios durante estas fechas, pero menos mal que algo así nunca nos pasará a nosotros. La Navidad es el momento en el que más hipócritas somos. Es muy sencillo donar una cantidad de dinero o incluso juntarse para cantar una canción, pero parece que solo somos solidarios en unas fechas muy concretas. La única realidad en la que realmente todos estamos de acuerdo, sin importar la fecha o el lugar, es que “el mejor regalo que compartimos es la vida”.
Si un villancico puede adaptarse a los nuevos tiempos, sobrevivir, porque parece que nosotros no. En 1984, Band Aid luchaba contra el hambre en Etiopía, 30 años después lo hacía contra el ébola. Tenemos diferentes preocupaciones, diferentes enfermedades que superar, diferentes guerras en las que luchar, pero seguimos siendo iguales.
¿Saben ellos que es Navidad? Su título ya invita a la reflexión. Hoy sabemos que en muchas partes del mundo no. No solo para las víctimas de conflictos que parecen interminables, como el de Gaza, el de Ucrania o la nueva incertidumbre que se abre en Siria, estas festividades ahora mismo están en un segundo plano; también para aquellos que la pobreza o la soledad opacan el sentimiento de felicidad generalizado. La Navidad es sinónimo de luces, reuniones y reencuentros; pero también de frío y una soledad que choca con la unión que aparentemente debe reinar durante los últimos días de diciembre.
En este villancico también reina la nostalgia, y no solo por la participación en el de George Michael, la unión para un canto común se ve muy lejana tal y como somos ahora. Su espíritu ha sobrevivido 40 años, la verdadera pregunta es si su mensaje de unión y solidaridad conseguirá hacerlo más allá de estas fiestas o volverá a ser un recuerdo que solamente se nos presenta de diciembre a diciembre. Esperemos hacer caso a David Bowie y que desde nuestro “world of plenty”, podamos expandir algo de alegría estas Navidades.



