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103 años de la creación de la URSS: El nacimiento de una superpotencia

  • Foto del escritor: Angela Martín
    Angela Martín
  • 5 ene 2025
  • 2 min de lectura

  • De las cenizas de un Imperio Ruso en crisis a la consolidación de uno de los poderes más importantes del siglo XX


Representación del congreso de los soviets
Representación del congreso de los soviets.

El origen de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se remonta a la Revolución Rusa de 1917. La caída del zarismo, precipitada por el descontento popular, la miseria y el desgaste de la Primera Guerra Mundial, abrió el camino para que los bolcheviques, liderados por Vladimir Lenin, tomaran el poder en octubre. La URSS se convirtió en uno de los poderes más importantes del siglo XX.


La instauración del gobierno bolchevique no fue aceptada por todas las facciones políticas, lo que desembocó en una sangrienta guerra civil entre el Ejército Rojo, que contaba con el respaldo del pueblo y el Ejército Blanco, a favor de la monarquía y con gran apoyo internacional. Entre 1918 y 1921, el país se sumergió en un conflicto devastador que causó millones de muertes y destrucciones masivas. Sin embargo, el Ejército Rojo logró imponerse, consolidando el poder del Partido Comunista y eliminando cualquier oposición interna significativa.


La creación formal de la URSS


Con la Guerra Civil finalizada, Lenin y sus aliados se centraron en la reconstrucción del país y en la reorganización del territorio heredado del Imperio Ruso. En diciembre de 1922, se proclamó oficialmente la creación de la URSS, una federación compuesta inicialmente por cuatro repúblicas: Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia, posteriormente dividida en Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Este paso marcó el nacimiento de un estado multinacional basado en los principios del socialismo, con Moscú como centro de poder.


La URSS se definió como un estado proletario, dirigido por el Partido Comunista, que buscaba la expansión de la revolución a nivel mundial. La política interior estuvo marcada por la centralización, la planificación económica y la represión de cualquier disidencia. A pesar de las dificultades económicas y políticas, la URSS comenzó a consolidarse como una potencia emergente con cada vez más poder.


Hacia el dominio de Stalin


Tras la muerte de Lenin en 1924, se desató una lucha interna por el liderazgo del partido y del estado. Joseph Stalin, secretario general del Partido Comunista, emergió como la figura dominante al eliminar a sus rivales políticos, como Leon Trotsky. Bajo el mandato de Stalin, la URSS se embarcó en un proceso de industrialización forzada y colectivización agraria que transformó radicalmente la economía y la sociedad soviética.


Aunque las políticas de Stalin permitieron a la URSS convertirse en una potencia industrial, también provocaron grandes hambrunas, purgas políticas y una intensa vigilancia estatal. La consolidación del poder llevó a la URSS a ser uno de los actores principales en la Segunda Guerra Mundial, consiguiendo vencer a Hitler en el frente oriental y tomar Alemania. Posteriormente, durante la Guerra Fría, se convirtio en uno de los dos poderes que dominó el mundo, aunque diversos problemas internos y las derrotas en conflictos trascendetales causaron su desintegración a principios de los 90. La creación de la URSS no solo transformó el mapa político de Europa y Asia, sino que también dejó una huella imborrable en la historia global, marcando el inicio de una nueva era de conflictos ideológicos.

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